Mousse de chocolate blanco

La mousse de chocolate blanco es un postre de cuchara aterciopelado y envolvente. Aquí te explicamos cómo prepararla.

Ingredientes

  • 150 g de chocolate blanco
  • 200 ml de nata fresca para montar
  • 2 claras de huevo
  • 30 g de azúcar
  • Una pizca de sal

Preparación

  1. Comienza derritiendo el chocolate blanco al baño María. Para ello, corta el chocolate en trocitos y colócalo en un bol resistente al calor, luego pon el bol sobre una olla con agua caliente pero no hirviendo. Ten cuidado de que el agua no toque el fondo del bol para evitar que el chocolate se sobrecaliente y se queme.

  2. Mientras el chocolate se derrite, monta la nata fresca con unas varillas eléctricas hasta alcanzar una consistencia firme. Guarda la nata montada en el frigorífico hasta el momento de usarla.

  3. En otro bol, monta las claras a punto de nieve bien firme con una pizca de sal. Cuando empiecen a aclararse y se vuelvan espumosas, añade el azúcar continuando con el batido hasta obtener un merengue brillante y estable.

  4. Una vez que el chocolate blanco esté completamente derretido y ligeramente enfriado, comienza a incorporarlo delicadamente al merengue, usando una espátula y haciendo movimientos de abajo hacia arriba para no desmontar la mezcla.

  5. Finalmente, incorpora también la nata montada a la mezcla de chocolate blanco y merengue, removiendo siempre con mucho cuidado para mantener la textura espumosa de la mousse.

  6. Distribuye la mousse obtenida en copas o vasitos y deja reposar en el frigorífico durante al menos 2 horas antes de servir.

  7. Si lo deseas, puedes decorar la mousse con virutas de chocolate, fruta fresca o un espolvoreado de cacao en polvo antes de servirla.

Curiosidades

La mousse de chocolate nace en Francia en el siglo XIX pero se populariza en todo el mundo en el siglo siguiente. Aunque la versión clásica prevé el uso de chocolate negro o con leche, la variante con chocolate blanco es especialmente apreciada por su dulzor y cremosidad.