Calabacines fritos a la romana

Los calabacines fritos a la romana son un acompañamiento muy simple y sabroso, típico de la cocina romana. Aquí está la receta:

Ingredientes

  • Calabacines jóvenes y firmes, 6 medianos
  • Harina cantidad necesaria para enharinar
  • Aceite de semillas de girasol para freír
  • Sal fina al gusto

Preparación

  1. Empieza lavando los calabacines y cortándolos en rodajas de aproximadamente 3-5 mm de grosor. Para asegurarte de que los calabacines se cocinen de manera uniforme y no absorban demasiado aceite durante la fritura, es importante que las rodajas sean todas del mismo grosor.
  2. Pon abundante harina en un plato, luego pasa las rodajas de calabacín por la harina hasta cubrirlas bien. Este paso ayuda a que la fritura quede crujiente y a que el aceite se adhiera bien.
  3. Calienta abundante aceite de semillas de girasol en una sartén amplia o en una freidora. El aceite está listo cuando, al introducir el mango de una cuchara de madera, se forman pequeñas burbujas alrededor.
  4. Fríe los calabacines enharinados en aceite caliente hasta que estén bien dorados por ambos lados. Ten cuidado de no poner demasiadas rodajas a la vez en la sartén para evitar que la temperatura del aceite baje demasiado y los calabacines queden aceitosos.
  5. A medida que estén listos, retira los calabacines del aceite y déjalos escurrir sobre papel absorbente de cocina. Espolvoréalos con sal fina al gusto.
  6. Si lo deseas, puedes añadir un toque final de frescura sirviendo los calabacines con unas hojitas de menta fresca picadas finamente o colocándolos sobre ella.

Los calabacines fritos a la romana son deliciosos también servidos con una ligera espolvoreada de vinagre balsámico o acompañados de una salsa de tomate fresco para mojar.

Curiosidades

La fritura es una técnica muy usada en la cocina romana y las verduras fritas son un clásico de las mesas veraniegas, cuando las hortalizas están en pleno sabor y frescura. Los calabacines, con su suavidad interior y la costra dorada exterior, son un ejemplo perfecto de cómo la simplicidad puede encontrarse con el sabor.