Cheesecake de ricotta y guindas

La cheesecake de ricotta y guindas es una sabrosa variante del clásico postre de origen americano, con un toque italiano dado por la ricotta fresca y el uso de las guindas, que son cerezas en almíbar típicas de la cocina local. Aquí está la receta:

Ingredientes

  • 250 g de galletas secas (tipo Digestive o Oro Saiwa)
  • 100 g de mantequilla fundida
  • 500 g de ricotta
  • 200 ml de nata fresca
  • 100 g de azúcar glas
  • 1 sobre de vainillina o las semillas de una vaina de vainilla
  • 12 g de gelatina en hojas (cola de pescado)
  • Guindas en almíbar c.s.

Preparación

  1. Comienza triturando finamente las galletas secas y mezclándolas con la mantequilla fundida hasta obtener una mezcla homogénea.
  2. Forra el fondo de un molde desmontable con papel de horno y presiona la mezcla de galletas en el fondo, formando una base compacta. Deja que endurezca en el frigorífico durante unos treinta minutos.
  3. Mientras tanto, ablanda la gelatina en hojas en agua fría durante 10 minutos.
  4. En un bol grande, mezcla la ricotta con el azúcar glas y la vainillina (o semillas de vainilla). Trabaja la mezcla hasta que quede suave y homogénea.
  5. Escurre la gelatina, escúrrela y disuélvela en un cazo con un par de cucharadas de agua, procurando que no hierva.
  6. Monta la nata fresca e incorpórala delicadamente a la mezcla de ricotta.
  7. Añade también la gelatina disuelta y mezcla suavemente con movimientos de abajo hacia arriba para que no se baje la nata.
  8. Vierte el relleno de ricotta y nata sobre la base de galletas ya endurecida y nivela bien la superficie.
  9. Deja que la cheesecake endurezca en el frigorífico durante al menos 4 horas, aunque lo ideal sería toda la noche.
  10. Antes de servir, decora la superficie de la cheesecake con abundantes guindas en almíbar.

Curiosidades

Las guindas en almíbar suelen asociarse a la ciudad de Cantiano, en la provincia de Pesaro y Urbino, donde se cultivan y transforman según una receta tradicional.

Te recomiendo acompañar esta cheesecake con un vino dulce y aromático, como un Moscato d’Asti o un Passito di Pantelleria, para resaltar el contraste entre los sabores cremosos del postre y la efervescencia del vino.

Cheesecake ricotta e amarene