Crema Brûlée

Aquí está la receta clásica de la Crème Brûlée, enriquecida con un pequeño toque italiano.

Ingredientes

  • 250 ml de nata fresca
  • 60 g de azúcar granulado, más un poco extra para la caramelización
  • 5 yemas de huevo
  • 1 vaina de vainilla (o en alternativa, 1 cucharadita de extracto de vainilla)
  • Ralladura de naranja (un toque italiano para añadir aroma)

Preparación

  1. Precalienta el horno a 150 °C.
  2. En un cazo, vierte la nata y añade la vaina de vainilla cortada a lo largo (si usas el extracto de vainilla, podrás añadirlo más tarde). Lleva casi a ebullición, luego apaga el fuego y deja que la vainilla infusione durante unos minutos. Si utilizas el extracto, añádelo ahora a la nata caliente.
  3. En un bol, bate las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y espumosa.
  4. Retira la vaina de vainilla de la nata (si la has usado, raspa las semillas y añádelas de nuevo a la nata), viértela a hilo sobre las yemas batidas, mezclando continuamente.
  5. Ralla un poco de ralladura de naranja en la crema para dar ese toque cítrico italiano.
  6. Cuela la mezcla a través de un colador en una jarra para eliminar posibles grumos y la ralladura de naranja.
  7. Distribuye la mezcla en ramequines (recipientes para horno) adecuados para la Crème Brûlée.
  8. Coloca los ramequines en una bandeja de horno y llena la bandeja con agua caliente hasta la mitad de la altura de los ramequines.
  9. Cocina al baño María en el horno precalentado durante unos 40-45 minutos, o hasta que la crema esté apenas cuajada pero aún temblorosa en el centro.
  10. Deja enfriar las cremas a temperatura ambiente y luego guárdalas en el frigorífico durante al menos 2 horas.
  11. Antes de servir, espolvorea una capa fina de azúcar granulado uniformemente sobre la superficie de cada crème brûlée, luego carameliza el azúcar con un soplete de cocina hasta obtener una costra dorada y crujiente.

Curiosidades

En el nombre “Crème Brûlée” se esconde la característica principal de este postre: una “crema quemada”, es decir, la superficie caramelizada que se desmenuza deliciosamente bajo el golpe de la cuchara. Este dulce tiene orígenes antiguos y se disputa la atribución entre la cocina francesa, inglesa y española, pero como en toda receta clásica, cada país, incluida Italia, ha aportado con el tiempo sus variantes. La ralladura de naranja es un ejemplo de cómo podemos dar un giro mediterráneo a este postre francés por excelencia.

Creme brulèe