Crostata salada de polenta

Puedo guiarte en la preparación de una deliciosa crostata salada de polenta, un plato reconfortante y versátil que puede adaptarse a diferentes gustos y ocasiones. Aquí te explico cómo prepararla:

Ingredientes

  • 250 g de harina de maíz para polenta
  • 1 litro de agua
  • Sal, c.s.
  • 100 g de queso rallado (parmesano o pecorino)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 150 g de queso blando (taleggio, gorgonzola, cabra u otro al gusto)
  • 200 g de embutidos a elección (jamón cocido, speck, bresaola)
  • Verduras a elección (espinacas, champiñones, calabacines, etc.), en cantidad suficiente
  • 2 huevos (opcional para una textura más compacta)
  • Especias al gusto (pimienta negra, nuez moscada, hierbas aromáticas)

Preparación

  1. Comienza llevando a ebullición el agua en una olla grande, ajusta de sal.
  2. Vierte a lluvia la harina de maíz para polenta, removiendo continuamente para evitar la formación de grumos.
  3. Baja el fuego y continúa removiendo hasta que la polenta se desprenda fácilmente de las paredes de la olla (aproximadamente 40-45 minutos según la harina).
  4. Al final de la cocción, añade el queso rallado y remueve hasta que se haya fundido bien en la polenta.
  5. Vierte la mitad de la polenta en un molde redondo engrasado (o forrado con papel de horno), creando una capa uniforme que servirá de base para tu crostata.
  6. Distribuye sobre la polenta una capa de verduras previamente salteadas en sartén y bien escurridas, luego añade el queso blando en trocitos y los embutidos cortados en lonchas finas.
  7. Si lo deseas, bate los huevos y viértelos uniformemente sobre el relleno.
  8. Cubre con el resto de la polenta creando una capa superior, sellando bien los bordes.
  9. Hornea en horno precalentado a 180 °C durante unos 20-25 minutos, o hasta que la superficie esté dorada.
  10. Deja reposar unos minutos antes de servir.

Curiosidades

La crostata salada de polenta es una excelente solución para reutilizar la polenta sobrante. Además, puedes enriquecerla con los ingredientes que más te gusten, inspirándote quizá en la estacionalidad de las verduras o en los quesos típicos de tu región.

Crostata salada de polenta