Focaccia Dulce

La focaccia dulce es una variante leudada y azucarada de la más clásica focaccia salada. Aquí tienes una receta sencilla para preparar una focaccia dulce suave y fragante.

Ingredientes

  • 500 g de harina “manitoba”
  • 250 ml de leche tibia
  • 50 g de azúcar granulado
  • 70 g de mantequilla blanda
  • 1 huevo
  • 25 g de levadura de cerveza fresca o 7 g de levadura de cerveza seca
  • 1 pizca de sal
  • Ralladura de 1 limón (no tratado)
  • Para el acabado:
    • Azúcar de caña al gusto
    • Mantequilla al gusto (aprox. 30 g)
    • Para perfumar: vainilla o agua de azahar (opcional)

Preparación

  1. Disuelve la levadura de cerveza en la leche tibia con una cucharadita de azúcar tomada del total. Deja reposar unos minutos hasta que se formen pequeñas burbujas en la superficie.
  2. En un bol grande tamiza la harina y añade la sal, el azúcar restante, la ralladura de limón y el huevo. Mezcla para integrar los ingredientes secos.
  3. Añade la leche con la levadura disuelta y comienza a amasar. Cuando la masa empiece a tomar consistencia, incorpora la mantequilla blanda en trocitos y trabaja hasta obtener una masa lisa y homogénea.
  4. Cubre el bol con un paño húmedo y deja levar la masa en un lugar cálido sin corrientes de aire hasta que duplique su volumen, aproximadamente 1-2 horas.
  5. Toma una bandeja y úntala con un poco de mantequilla, luego vierte la masa leudada en la bandeja, extendiéndola suavemente con las manos y creando una superficie uniforme.
  6. Deja levar de nuevo la focaccia en la bandeja durante unos 30 minutos. Mientras tanto, precalienta el horno a 180 °C.
  7. Antes de hornear, distribuye sobre la superficie trocitos de mantequilla y espolvorea con abundante azúcar de caña.
  8. Hornea durante unos 20-25 minutos o hasta que la superficie quede dorada.
  9. Saca del horno y deja enfriar antes de servir. Si lo deseas, puedes añadir un toque especial con un hilo de miel o una espolvoreada de azúcar glas.

Curiosidades

La focaccia dulce es un dulce sencillo y versátil que se puede consumir en el desayuno, mojado en leche o té, o como base para otras preparaciones, como tartas rellenas. A menudo, en las regiones italianas donde es más común, se aromatiza con ingredientes locales típicos, como pasas, piñones o frutas confitadas, ¡haciendo que cada receta sea única!