Lubina a la panceta con cebollas y naranjas agridulces
17/11/2023La receta de la lubina a la panceta con cebollas y naranjas agridulces es una deliciosa combinación de sabores dulces y salados, que refleja la refinada cocina mediterránea con un toque gourmet. Esto es cómo prepararla:
Ingredientes
- 2 filetes de lubina (róbalo), cada uno de unos 200 g
- 8 lonchas de panceta fina
- 2 cebollas medianas
- 2 naranjas sin tratar (tanto el zumo como la piel)
- 2 cucharadas de vinagre balsámico
- 2 cucharadas de azúcar
- Sal y pimienta c.n.
- Aceite de oliva virgen extra
- Un manojo de tomillo fresco (opcional)
Preparación
- Toma los filetes de lubina y comprueba que no tengan espinas, luego salpimiéntalos ligeramente.
- Envuelve cada filete con las lonchas de panceta, procurando cubrirlos por completo. La panceta ayudará a mantener el pescado jugoso durante la cocción y añadirá sabor.
- Calienta un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una sartén y, cuando esté bien caliente, coloca los filetes de lubina envueltos en panceta. Cocínalos unos 3-4 minutos por cada lado, hasta que la panceta quede crujiente y el pescado esté en su punto.
- Mientras tanto, corta las cebollas en láminas finas y póchalas en otra sartén con un chorrito de aceite y una pizca de sal, hasta que estén transparentes.
- Añade el azúcar a las cebollas y deja que caramelicen ligeramente, luego incorpora el vinagre balsámico y deja que se evapore.
- Ralla la piel de una de las naranjas y exprime el zumo de ambas. Añade la piel rallada y el zumo a las cebollas, baja el fuego y deja que la mezcla espese hasta alcanzar una consistencia agridulce.
- En este punto, monta el plato colocando las cebollas y naranjas agridulces como base para los filetes de lubina a la panceta. Decora con tomillo fresco para añadir un toque aromático.
Curiosidades
La lubina es un pescado muy apreciado en la cocina mediterránea por su carne delicada y sabrosa. El uso de la panceta para envolver los filetes es una forma deliciosa de añadir un elemento crujiente y salado que se funde con la dulzura de las cebollas y las naranjas agridulces. Este plato causa gran efecto si se sirve como segundo en una cena especial y puede acompañarse con un vino blanco fresco y aromático, como un Sauvignon Blanc o un Verdicchio, para realzar sus sabores.
