Lubina al horno con verduras

La lubina (o branzino) al horno con verduras es un plato delicioso y relativamente sencillo de preparar, perfecto para una comida sana y equilibrada.

Ingredientes

  • 1 lubina (branzino) de aproximadamente 400-600 g, eviscerada y escamada
  • 2 patatas medianas
  • 2 zanahorias
  • 1 calabacín
  • 1/2 cebolla
  • 100 g de tomates cherry
  • Unas ramitas de romero
  • Unas hojas de albahaca o perejil fresco
  • 1 limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto.

Preparación

  1. Precalienta el horno a 180 °C (350 °F).

  2. Lava bien las verduras. Pela las patatas y las zanahorias y córtalas en rodajas. Corta el calabacín en rodajas o medias lunas, según el grosor preferido. Corta media cebolla en láminas finas. Corta el limón en rodajas.

  3. En una bandeja para horno, distribuye un chorrito de aceite y coloca la cebolla laminada como base. Añade las patatas, las zanahorias y los calabacines, sazona con una pizca de sal, pimienta y un chorrito de aceite. Mezcla para que quede bien condimentado.

  4. Coloca la lubina encima de las verduras en la bandeja. Haz unos cortes oblicuos en el lomo del pescado para que se cocine de forma más uniforme.

  5. Dentro del pescado, introduce unas rodajas de limón y una ramita de romero. Sala y pimienta también el pescado y rocíalo con un chorrito de aceite.

  6. Añade los tomates cherry alrededor del pescado en la bandeja. Distribuye las rodajas de limón restantes y unas ramitas de romero sobre las verduras.

  7. Hornea la bandeja en el horno precalentado durante unos 20-30 minutos, o hasta que el pescado esté cocido y tenga la piel crujiente, y las verduras estén tiernas.

  8. Una vez cocido, saca el pescado del horno y adorna con albahaca o perejil fresco al gusto.

Curiosidades

La lubina es un pescado muy apreciado en la cocina mediterránea por su sabor delicado y la textura de su carne. Es un pescado adecuado para la cocción al horno porque mantiene su humedad y combina muy bien con hierbas aromáticas como el romero. Además, cocinada con la piel, la lubina consigue conservar todos sus jugos internos, resultando más sabrosa y jugosa.