Panna cotta sin cola de pescado

La Panna Cotta es un postre tradicional italiano para comer con cuchara de una cremosidad increíble y es posible prepararla también sin el uso de la cola de pescado (o gelatina). En lugar de la gelatina, puedes usar el agar agar, un espesante vegetal extraído de las algas, que es una fantástica alternativa vegetariana y vegana. Aquí está la receta:

Ingredientes

  • 500 ml de nata fresca (para una versión vegetal puedes usar nata de soja o de coco)
  • 100 g de azúcar granulado
  • 1 vaina de vainilla o 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 g de agar agar en polvo (cantidad según las instrucciones del fabricante, consulta el envase)

Preparación

  1. En una olla, mezcla la nata con el azúcar. Si utilizas una vaina de vainilla, corta la vaina por la mitad a lo largo y raspa las semillas con la punta de un cuchillo. Añade las semillas y la vaina entera a la nata.
  2. Calienta la nata a fuego medio hasta que el azúcar se haya disuelto completamente y la nata empiece casi a hervir (ten cuidado de no dejar que hierva del todo).
  3. Mientras tanto, en un bol pequeño, disuelve el agar agar en un poco de agua fría para hidratarlo.
  4. Cuando la nata esté caliente, retira la vaina de vainilla y añade el agar agar disuelto. Mezcla bien durante unos 2 minutos para activar el espesante.
  5. Vierte la nata en moldes individuales humedecidos con un poco de agua (esto ayuda a desmoldar la panna cotta más fácilmente después).
  6. Deja enfriar la preparación a temperatura ambiente y luego transfiérela al frigorífico durante al menos 4 horas, o mejor aún, toda la noche.

Antes de servir, sumerge brevemente los moldes en agua caliente y desmolda la panna cotta sobre un platito. Puedes acompañar la Panna Cotta con un coulis de fruta fresca, salsa de caramelo o chocolate fundido según tus gustos.

Curiosidades

La panna cotta, cuyo nombre significa “nata cocida”, se asocia en nuestro país con la región del Piamonte, aunque en realidad no hay una atribución geográfica real. Este delicioso postre ha conquistado mesas en todo el mundo, gracias a su simplicidad y a la posibilidad de variar su sabor con numerosas salsas y guarniciones.