Pastel de patatas y calabacines al horno

Puedo proporcionarte una receta para un delicioso Pastel de patatas y calabacines al horno. Es un plato versátil que puede servirse como guarnición o como plato principal vegetariano. Aquí tienes los ingredientes y el procedimiento.

Ingredientes

  • 4 patatas de tamaño mediano
  • 2 calabacines
  • 100 g de queso rallado (pecorino, parmesano u otro a tu elección)
  • 2 huevos
  • 150 ml de nata para cocinar o leche
  • Sal y pimienta c.s.
  • Nuez moscada, si te gusta
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pan rallado
  • Mantequilla para engrasar el molde

Preparación

  1. Precalienta el horno a 180 °C.
  2. Lava y pela las patatas, luego córtalas en rodajas finas, ayudándote si es posible con una mandolina para obtener un grosor uniforme.
  3. Lava también los calabacines y córtalos en rodajas finas.
  4. En un bol, mezcla los huevos con la nata, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Añade la mitad del queso rallado y mezcla de nuevo para obtener una mezcla homogénea.
  5. Engrasa un molde para horno con un poco de mantequilla y espolvorea el fondo con pan rallado.
  6. Coloca una capa de rodajas de patata en el fondo del molde, luego una capa de calabacines y vierte un poco de la mezcla de huevos y nata.
  7. Repite las capas hasta agotar los ingredientes, terminando con una última capa de calabacines.
  8. Espolvorea la superficie con el queso rallado restante y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
  9. Cubre el molde con papel de aluminio y hornéalo durante unos 30 minutos.
  10. Retira el aluminio y continúa la cocción otros 10-15 minutos, hasta que la superficie del pastel esté dorada y crujiente.
  11. Deja reposar unos minutos antes de servir.

El pastel de patatas y calabacines es un plato reconfortante que combina bien con una sencilla ensalada verde o como guarnición de carne o pescado.

Curiosidades

Este tipo de pastel puede enriquecerse con otros ingredientes, como jamón cocido o panceta para una variante no vegetariana, o especias como el tomillo para un toque aromático adicional. También es una excelente forma de que los niños coman verduras, ya que las patatas y calabacines son dulces y tiernos, especialmente cuando se cocinan al horno con queso y nata.