Pavlova con chantilly y frutos del bosque
17/11/2023La Pavlova es un postre elegante, crujiente por fuera y suave por dentro, originario de Australia o Nueva Zelanda, y dedicado a la bailarina rusa Anna Pavlova. Aquí tienes la receta con un toque italiano en la preparación de la Chantilly:
Ingredientes
- 4 claras de huevo a temperatura ambiente
- 1 pizca de sal
- 250 g de azúcar granulada
- 2 cucharaditas de maicena
- 1 cucharadita de vinagre de vino blanco
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 200 ml de nata para montar
- 2 cucharadas de azúcar glas
- Frutos del bosque variados (frambuesas, arándanos, fresas, grosellas, etc.)
- Menta fresca para decorar (opcional)
Preparación
- Precalentar el horno a 120 °C y colocar papel de horno sobre una bandeja.
- Montar las claras con una pizca de sal hasta que estén espumosas. Añadir gradualmente el azúcar granulada, continuando batiendo hasta obtener un merengue brillante y firme.
- Incorporar la maicena, el vinagre de vino blanco y el extracto de vainilla, mezclando delicadamente con una espátula.
- Verter el merengue sobre el papel de horno, formando un círculo de unos 20 cm de diámetro y creando un ligero hueco en el centro.
- Hornear durante 1 hora y 30 minutos o hasta que el merengue esté crujiente por fuera. Luego apagar el horno y dejar la pavlova dentro con la puerta ligeramente abierta hasta que se enfríe completamente.
- Para la chantilly, montar la nata con el azúcar glas hasta obtener una consistencia firme pero suave.
- Una vez que el merengue esté frío, retirarlo con cuidado del papel y transferirlo a un plato de servir. Rellenar el hueco con la nata montada a la chantilly.
- Colocar encima de la chantilly los frutos del bosque frescos y decorar con hojitas de menta si se desea.
Servir inmediatamente después de montar la Pavlova con la nata y los frutos del bosque, para disfrutar del contraste entre la textura crujiente exterior y la suavidad interior del merengue.
Curiosidades
La Pavlova fue creada en honor a la famosa bailarina rusa Anna Pavlova durante uno de sus giras por Australia o Nueva Zelanda en los años 20; su ligereza y delicadeza se inspiraron en la propia bailarina. Cada país reivindica la autoría de este dulce, y hasta hoy persiste un amistoso “conflicto” culinario.
