Schiacciate con crema de mortadela y pistachos

Las schiacciate con crema de mortadela y pistachos son una revisión en clave gourmet de un tentempié típicamente italiano. La combinación de la mortadela con los pistachos es clásica y deliciosa, capaz de satisfacer el paladar con una mezcla de sabores dulces y salados. Aquí te explicamos cómo prepararlas.

Ingredientes

  • 4 schiacciate toscanas pequeñas (o otro pan plano de vuestro gusto)
  • 150 g de mortadela de alta calidad
  • 100 g de queso para untar (tipo Philadelphia)
  • 50 g de pistachos sin sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra

Preparación

  1. Comience preparando la crema de mortadela. Tome la mortadela y tritúrela finamente utilizando un mixer o un robot de cocina. Si no tiene estos electrodomésticos, puede picarla mucho con un cuchillo hasta obtener una consistencia para untar.
  2. En un bol, mezcle la mortadela picada con el queso para untar hasta alcanzar una consistencia homogénea y cremosa. Para enriquecer aún más la crema, puede añadir un pizca de pimienta negra molida.
  3. Tueste ligeramente las schiacciate en el horno o sobre una parrilla caliente, para hacerlas crujientes y resaltar su sabor.
  4. Mientras tanto, triture los pistachos de forma gruesa. Esto le permitirá obtener una crocancia adicional y un toque de color a su aperitivo.
  5. Unte generosamente la crema de mortadela sobre las schiacciate aún calientes.
  6. Espolvoree las schiacciate con los pistachos triturados y, si lo desea, añada un hilo de aceite de oliva virgen extra para enriquecer el sabor.
  7. Sirva inmediatamente mientras las schiacciate estén aún calientes y crujientes.

Este aperitivo es perfecto como apertura de una comida entre amigos o como snack sabroso. La cremosidad de la mortadela y la crocancia de los pistachos lo convierten en un plato sencillo pero de gran efecto.

Curiosidades

La mortadela es un embutido típico de la ciudad de Bolonia, en Italia, conocido y apreciado en todo el mundo. La adición de pistachos no es inusual y realza su sabor, creando una combinación muy agradable al paladar. La mortadela de calidad se caracteriza por una granulometría fina y un color rosa uniforme, con los característicos cubitos de grasa blanca bien distribuidos.