Tarta fría de ricotta

La tarta fría de ricotta es un delicioso dulce sin cocción, perfecto para los días calurosos o cuando no se tiene ganas de encender el horno. Esto es lo que necesitas y cómo prepararla:

Ingredientes

  • 250 g de galletas secas (tipo Digestive o galletas de mantequilla)
  • 100 g de mantequilla derretida
  • 500 g de ricotta
  • 120 g de azúcar glas
  • Ralladura de 1 limón (no tratado)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 150 ml de nata para montar
  • Fruta fresca al gusto para decorar (fresas, kiwi, frambuesas, etc.)
  • (Opcional) Pepitas de chocolate o trocitos de fruta confitada

Preparación

  1. Comienza triturando las galletas hasta obtener una consistencia similar a la de la arena. Puedes hacerlo en una batidora o metiéndolas en una bolsa y pasándoles el rodillo por encima.
  2. Derrite la mantequilla y mézclala junto con las galletas trituradas.
  3. Toma un molde desmontable y forra el fondo con papel de horno. Vierte la mezcla de galletas y mantequilla en el molde y presiónala bien para crear una base compacta. Métela en el frigorífico para que endurezca durante unos 30 minutos.
  4. Mientras tanto, en un bol, mezcla la ricotta con el azúcar glas hasta que quede cremosa. Añade la ralladura de limón y el extracto de vainilla y mezcla bien todos los ingredientes.
  5. En otro bol, monta la nata hasta que alcance una consistencia firme e incorpórala delicadamente a la mezcla de ricotta, procurando no desmontarla.
  6. (Opcional) Si te gusta, puedes añadir pepitas de chocolate o trocitos de fruta confitada a la mezcla de ricotta.
  7. Vierte la crema de ricotta sobre la base de galletas refrigerada y nivela la superficie con una espátula.
  8. Deja reposar la tarta en el frigorífico durante al menos 4 horas, mejor aún toda la noche, para que se endurezca.
  9. Antes de servir, decora la superficie de la tarta con fruta fresca al gusto.

Esta tarta fría de ricotta es una base versátil: puedes personalizarla como prefieras con añadidos o modificaciones en los ingredientes. Por ejemplo, una variante puede incluir una capa de chocolate fundido en el fondo de la tarta antes de añadir la crema de ricotta o podrías incorporar en el interior de la crema bayas frescas o en almíbar.