Tirtlan de patatas y ricotta

Las Tirtlan son un plato típico de la cocina altoatesina y consisten en buñuelos rellenos que pueden estar rellenos de varios ingredientes como espinacas, chucrut, o en este caso específico, patatas y ricotta. Aquí tienes la receta para preparar unas Tirtlan de patatas y ricotta.

Ingredientes

  • 250 g de harina de trigo
  • 250 g de harina de centeno
  • 1 huevo
  • Una pizca de sal
  • Agua, la necesaria
  • 300 g de patatas
  • 200 g de ricotta
  • Sal y pimienta, al gusto
  • Nuez moscada, al gusto
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1 cebolla pequeña, picada finamente (opcional)
  • Aceite para freír

Preparación

  1. Comienza preparando la masa para las Tirtlan. En un bol, mezcla las harinas con el huevo, una pizca de sal y añade el agua poco a poco hasta obtener una masa suave y manejable. Deja reposar la masa tapada durante 30 minutos.
  2. Para el relleno, cuece las patatas, pélalas y aplástalas con el pasapurés. Mezcla el puré de patatas con la ricotta, añadiendo sal, pimienta y nuez moscada al gusto. Si lo deseas, puedes añadir también la cebolla picada previamente sofrita en la mantequilla hasta que se vuelva transparente.
  3. Estira la masa sobre una superficie enharinada hasta obtener un grosor de aproximadamente 2-3 mm. Con un vaso o un cortapastas recorta círculos.
  4. Rellena cada círculo de masa con una cucharada de relleno de patatas y ricotta, y luego cierra en forma de media luna, presionando bien los bordes para sellarlos.
  5. Fríe las Tirtlan en abundante aceite caliente hasta que se doren por ambos lados. Escúrrelas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
  6. Sirve las Tirtlan calientes, acompañadas al gusto con ensalada fresca u otro acompañamiento de tu preferencia.

Cada región o incluso cada familia puede tener su variación de esta receta, así que siéntete libre de personalizarla según tu gusto.

Curiosidades

Las Tirtlan están ligadas a fiestas y tradiciones y en el pasado se preparaban sobre todo durante el período de Carnaval. Hoy se aprecian todo el año y representan una de las especialidades culinarias altoatesinas que hay que probar sin falta.