Biscotes

Es posible preparar unos biscotes caseros, que resultan fragantes y deliciosos. Así es como se hacen:

Ingredientes

  • 500 g de harina de trigo (preferiblemente tipo 1 o 0 para un producto más rústico)
  • 100 g de azúcar
  • 1 sobre de levadura de panadería seca (o 25 g de levadura de panadería fresca)
  • 100 ml de leche tibia
  • 2 huevos medianos
  • 80 g de mantequilla derretida y enfriada (o aceite de oliva virgen extra para una versión más ligera)
  • Una pizca de sal
  • Ralladura de un limón o una naranja (opcional, para aromatizar)

Preparación

  1. En un bol grande, mezcla la harina con el azúcar, la levadura de panadería seca (si usas la fresca, disuélvela primero en la leche tibia) y una pizca de sal.
  2. Añade los huevos y comienza a integrar.
  3. Poco a poco, vierte la leche tibia y sigue mezclando.
  4. Incorpora la mantequilla derretida (o el aceite) y, si lo deseas, la ralladura para aromatizar la masa.
  5. Transfiere la masa a una superficie ligeramente enharinada y amásala hasta obtener una masa lisa y elástica.
  6. Coloca la masa en un bol limpio, cúbrelo con un paño húmedo y deja levar en un lugar cálido durante unas 2 horas, o hasta que haya duplicado su volumen.
  7. Precalienta el horno a 180 °C.
  8. Divide la masa leudada en dos partes y forma dos barras largas y estrechas, similares a panes.
  9. Coloca las barras en una bandeja forrada con papel de horno y hornéalas durante unos 20-25 minutos o hasta que estén doradas.
  10. Saca las barras del horno y déjalas enfriar completamente.
  11. Corta las barras en rebanadas de aproximadamente 1 cm de grosor.
  12. Coloca las rebanadas en una bandeja y tuéstalas en el horno a 150 °C durante 15-20 minutos por cada lado, hasta que queden crujientes y doradas.
  13. Deja enfriar completamente sobre rejillas antes de guardarlas en recipientes herméticos.

Curiosidades

Los biscotes se llaman así porque se “biscotean”, es decir, se cuecen dos veces (del latín “bis coctus”). Esta doble cocción es precisamente lo que los hace tan crujientes y perfectos para mojar en leche o té.

Biscotes