Calabacines rellenos de ricotta y salami

Los calabacines rellenos con ricotta y salami son un plato delicioso y relativamente sencillo de preparar. Aquí te explicamos cómo hacerlo.

Ingredientes

  • 4 calabacines medianos
  • 200 g de ricotta
  • 100 g de salami, cortado en daditos pequeños (puedes usar el tipo que prefieras, como salami Milán o un salami más picante si lo deseas)
  • 50 g de parmesano rallado
  • 1 huevo
  • 1 diente de ajo
  • Perejil picado c.n. (cantidad necesaria)
  • Sal y pimienta c.n.
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pan rallado (opcional, para una costra crujiente)

Preparación

  1. Precalienta el horno a 180 °C.
  2. Lava los calabacines y córtalos por la mitad a lo largo. Vacía la pulpa con la ayuda de una cucharita, procurando no romper la piel. Deja un grosor de aproximadamente un centímetro.
  3. Corta la pulpa de los calabacines extraída en cubitos pequeños.
  4. En una sartén, calienta un chorrito de aceite y sofríe ligeramente el diente de ajo. Añade la pulpa de los calabacines en cubitos y cocina durante unos 5 minutos. Salpimienta al gusto.
  5. En un bol grande, mezcla la ricotta con el salami, el parmesano, el huevo, el perejil picado, sal y pimienta. Añade la pulpa de los calabacines cocida y retira el diente de ajo. Mezcla bien hasta obtener una mezcla homogénea.
  6. Rellena los calabacines con la mezcla de ricotta y salami. Si deseas una costra más crujiente, espolvorea con pan rallado.
  7. Coloca los calabacines rellenos en una bandeja de horno ligeramente engrasada.
  8. Hornea y cocina durante unos 20-30 minutos o hasta que los calabacines estén tiernos y la superficie dorada.
  9. Deja templar unos minutos antes de servir.

Curiosidades

Los calabacines rellenos son un clásico de la cocina casera italiana y pueden variarse de infinitas formas, modificando el relleno según los gustos y los ingredientes disponibles. La versión con ricotta y salami es un perfecto maridaje entre la dulzura de los calabacines y el sabor intenso del salami, con la ricotta que actúa como equilibrador suave y cremoso.

Para acompañar este plato, un vino blanco ligero y fresco sería ideal, como un Pinot Grigio o un Verdicchio. ¡Buen provecho!

Calabacines rellenos de ricotta y salami