Carbonara de mar
17/11/2023La carbonara de mar es una variante del clásico plato romano que sustituye el guanciale con mariscos, añadiendo así un toque de sabor marino a esta preparación tradicionalmente terrestre. Aquí tienes una versión que podría satisfacer la curiosidad de un paladar deseoso de novedades sin alterar los sabores auténticos.
Ingredientes para 4 personas:
- 400 g de espaguetis o linguine
- 200 g de mariscos limpios (moluscos y crustáceos)
- 4 yemas de huevo
- 100 g de pecorino romano rallado
- Aceite de oliva virgen extra
- Ajo (1 diente)
- Chile (opcional)
- Perejil picado (para decorar)
- Sal
- Pimienta negra
Preparación
- En una sartén grande, sofreír ligeramente un diente de ajo en aceite de oliva virgen extra. Si se desea, añadir un pizco de chile.
- Añadir los mariscos en la sartén y cocinarlos hasta que estén bien abiertos y cocidos; asegurarse de desechar cualquier marisco que no se abra. Retirar el ajo y mantener todo caliente.
- Mientras tanto, cocer los espaguetis o linguine en abundante agua con sal siguiendo las indicaciones de tiempo indicadas en el paquete para una cocción “al dente”.
- En un bol, mezclar las yemas de huevo con el pecorino rallado y una generosa molienda de pimienta negra, hasta obtener una crema suave y homogénea.
- Escurrir la pasta, reservando un poco de agua de cocción, y verterla en la sartén con los mariscos (fuera del fuego). Mezclar bien para que la pasta se impregne de sabor.
- Retirar la sartén completamente del fuego y añadir la crema de yemas y pecorino, mezclando rápidamente y añadiendo un poco de agua de cocción reservada si es necesario, para mantener todo cremoso.
- Servir inmediatamente, decorando con perejil picado y una espolvoreada adicional de pimienta negra.
Curiosidades
La “carbonara de mar” es una invención relativamente reciente en comparación con la historia de la cocina italiana y no tiene una tradición consolidada. Sin embargo, es un ejemplo de cómo los platos clásicos pueden reinterpretarse manteniendo su esencia, pero combinando sabores de diferentes paisajes culinarios. En este caso, el sabor ahumado y salado del guanciale se sustituye por el aroma y la frescura de los mariscos, creando una unión sorprendente pero armoniosa.
