Cheesecake salada de calabacines

Preparar una cheesecake salada de calabacines es una forma deliciosa de disfrutar esta verdura de manera original y sabrosa. Aquí está la receta:

Ingredientes

  • 200 g de galletas saladas (como crackers o Taralli)
  • 100 g de mantequilla derretida
  • 400 g de calabacines
  • 250 g de ricotta
  • 150 g de queso de cabra fresco
  • 100 g de queso rallado (Parmigiano o Pecorino)
  • 3 huevos
  • Sal y pimienta c.s.
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Hierbas aromáticas al gusto (albahaca, menta, tomillo)
  • Ajo (opcional)

Preparación

  1. Comienza triturando las galletas saladas hasta obtener una consistencia similar al pan rallado. Mezcla el triturado con la mantequilla derretida hasta obtener una mezcla homogénea.
  2. Forra el fondo de un molde desmontable con papel de horno y presiona la mezcla de galletas en el fondo para crear la base de la cheesecake. Compacta bien y refrigera para enfriar.
  3. Lava los calabacines y córtalos en rodajas finas. En una sartén, calienta un chorrito de aceite y, si lo deseas, un diente de ajo para aromatizar el aceite, luego retíralo. Añade los calabacines cortados y saltéalos hasta que estén tiernos y ligeramente dorados. Sálalos y piméntalos al gusto.
  4. En un bol, mezcla la ricotta con el queso de cabra y el queso rallado. Añade los huevos y una pizca de sal y pimienta, y mezcla bien todos los ingredientes.
  5. Toma los calabacines cocidos y déjalos enfriar. Si has elegido usar hierbas aromáticas, pícalas finamente y añádelas a la crema de queso.
  6. Vierte la mitad de la crema de queso sobre la base de galletas enfriada. Distribuye encima una capa de calabacines y cubre con el resto de la crema.
  7. Precalienta el horno a 180 °C y hornea la cheesecake salada durante unos 30-40 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y la cheesecake esté bien firme al tacto.
  8. Deja enfriar la cheesecake en el frigorífico durante al menos 3-4 horas antes de desmoldarla y servirla.

Curiosidades

La cheesecake salada resulta ser una excelente alternativa a los aperitivos clásicos y puede personalizarse según tus gustos utilizando diferentes tipos de verduras o quesos. Su origen es moderno y se inspira en las clásicas cheesecakes dulces, que tienen raíces antiguas que se remontan a la antigua Grecia.

Cheesecake salada de calabacines