Crostata de ruibarbo y frambuesas

La crostata de ruibarbo y frambuesas es un postre delicioso y fresco, perfecto para la buena estación. Aquí te explicamos cómo prepararla con un toque italiano.

Ingredientes

  • 300 g de harina 00
  • 150 g de mantequilla fría en cubitos
  • 100 g de azúcar glas
  • 1 huevo grande
  • Ralladura de 1 limón
  • Una pizca de sal
  • 400 g de ruibarbo cortado en trozos
  • 150 g de frambuesas
  • 150 g de azúcar granulada
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 2 cucharadas de maicena
  • 1 huevo batido para pincelar (opcional)
  • Azúcar glas para decorar (opcional)

Preparación

  1. Comenzar con la masa quebrada: en un bol unir la harina, la mantequilla, el azúcar glas, el huevo, la ralladura de limón y la sal. Trabajar los ingredientes rápidamente hasta obtener una masa homogénea. Envolver en film transparente y refrigerar durante al menos 30 minutos.
  2. Mientras tanto, preparar el relleno de ruibarbo y frambuesas: en una olla poner el ruibarbo, el azúcar granulada y el zumo de limón. Cocinar a fuego medio-bajo hasta que el ruibarbo se haya ablandado. Añadir la maicena y remover hasta que la mezcla espese. Retirar del fuego y dejar enfriar completamente.
  3. Precalentar el horno a 180 °C.
  4. Estirar dos tercios de la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y forrar el fondo y los laterales de un molde para tartas. Rellenar con la mezcla de ruibarbo enfriada y añadir las frambuesas por encima.
  5. Estirar el resto de la masa y recortar tiras o formas al gusto para colocar sobre el relleno.
  6. Si se desea, pincelar la superficie de la crostata con un huevo batido para que adquiera un bonito dorado al hornearse.
  7. Hornear durante unos 40-45 minutos o hasta que la crostata esté dorada. Si la superficie se oscureciera demasiado, cubrir con un papel de aluminio.
  8. Dejar enfriar antes de espolvorear con azúcar glas, si se desea, antes de servir.

Curiosidades

En la cocina italiana, la crostata es un clásico que se adapta a muchas variantes. El uso del ruibarbo no es muy tradicional en Italia, pero se aprecia por su acidez que combina bien con la dulzura de las frambuesas y el aroma de la masa quebrada.

Crostata de ruibarbo y frambuesas