Ensalada de arroz con gambas y salmón

Puedo proporcionarte una receta para una ensalada de arroz con gambas y salmón, un plato fresco y adecuado para un día de verano. Veamos juntos los ingredientes y el procedimiento para prepararla.

Ingredientes

  • 250 g de arroz para ensaladas (mejor si es un tipo que mantiene bien la cocción, como el Arborio o el Carnaroli)
  • 150 g de salmón ahumado
  • 200 g de gambas peladas (frescas o congeladas)
  • 1 limón (el zumo y la ralladura)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta c.s.
  • Cebollino picado (para decorar)
  • Algunas hojas de albahaca fresca (opcional)

Preparación

  1. Comienza llevando a ebullición una olla con abundante agua salada. Una vez que hierva, cocina el arroz durante el tiempo indicado en el paquete, recordando que debe quedar al dente. Escúrrelo y pásalo bajo agua fría para detener la cocción y eliminar el almidón en exceso. Deja que se enfríe completamente.

  2. Mientras tanto, si estás utilizando gambas congeladas, descongélalas y, si es necesario, cocínalas en agua hirviendo durante un par de minutos. Escúrrelas y déjalas enfriar.

  3. Corta el salmón ahumado en tiras o en dados, según tus preferencias.

  4. En un bol grande, une el arroz frío, las gambas, el salmón ahumado, la ralladura y el zumo del limón. Aliña con el aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta, y mezcla bien.

  5. Decora la ensalada de arroz con cebollino picado y si te gusta, con algunas hojas de albahaca arrancadas a mano para dar un toque fresco adicional.

  6. Deja reposar la ensalada de arroz en el frigorífico durante al menos 30 minutos antes de servirla, para que los sabores se mezclen bien.

Curiosidades

Esta ensalada de arroz es una variante más sofisticada de la clásica ensalada de arroz, que suele incluir verduras en vinagre y atún. En este caso, con la adición de gambas y salmón ahumado, se transforma en un plato un poco más noble, ideal para un almuerzo de verano o como plato único para una cena ligera.

Si deseas maridar con un vino, un blanco fresco y ligeramente aromático puede ser el ideal, como un Vermentino o un Chardonnay no demasiado estructurado.