Jengibre Confitado

El jengibre confitado es una delicia que puede prepararse en casa con pocos ingredientes. Así es como se hace.

Ingredientes

  • 250 g de jengibre fresco
  • 200 g de azúcar granulada
  • 250 ml de agua
  • Azúcar extra para rebozar los trozos de jengibre

Preparación

  1. Comienza limpiando el jengibre y cortándolo en rodajas finas. Si prefieres un sabor más delicado, puedes blanquear las rodajas de jengibre en agua hirviendo durante unos minutos antes de proceder con el confitado.
  2. En una cacerola, pon el agua y el azúcar y lleva a ebullición, removiendo hasta que el azúcar se haya disuelto completamente.
  3. Añade las rodajas de jengibre a la solución de azúcar y agua y deja cocer a fuego lento durante unos 45 minutos, o hasta que el jengibre se vuelva translúcido y el jarabe se reduzca.
  4. Una vez que el jengibre esté cocido y el jarabe se haya reducido, usa unas pinzas o un tenedor para retirar los trozos de jengibre y colócalos sobre una rejilla para que se enfríen y se sequen ligeramente.
  5. Cuando aún estén pegajosos pero suficientemente fríos para manipularlos, reboza los trozos de jengibre en el azúcar extra para cubrirlos completamente.
  6. Deja secar completamente el jengibre confitado sobre una rejilla, luego consérvalo en un recipiente hermético.

Curiosidades

El jengibre confitado, además de disfrutarse como aperitivo dulce o usarse para decorar tartas y postres, también es conocido por sus propiedades digestivas. En Italia no es uno de los dulces más comunes, pero está ganando popularidad por su sabor único y los beneficios para la salud que ofrece.

Si quieres un toque italiano a esta receta, puedes aromatizar el jarabe de azúcar con un palo de canela o algunos clavos de olor durante el proceso de cocción del jengibre. Estos aromas combinan bien con la dulzura punzante del jengibre.