Pasta Fría con Ricotta y Tomatitos

  • Aceitunas negras (opcional) - al gusto

Preparación

  1. Lleva una olla de agua con sal a ebullición y cocina la pasta según las instrucciones del paquete. Elige una cocción al dente, porque la pasta seguirá cociéndose ligeramente incluso después de escurrirla.
  2. Mientras se cocina la pasta, lava los tomatitos y córtalos por la mitad o en cuartos, según el tamaño. Si usas ajo, pélalo y pícalo finamente.
  3. En un bol grande, mezcla la ricotta con una pizca de sal y pimienta, añadiendo un chorrito de aceite de oliva virgen extra hasta obtener una mezcla suave y untable.
  4. Escurre la pasta y pásala bajo agua fría para detener la cocción y enfriarla.
  5. En un bol grande, mezcla la pasta enfriada con la mezcla de ricotta. Añade los tomatitos, unas hojas de albahaca arrancadas a mano, el ajo picado finamente (si lo usas) y las aceitunas negras (si decides añadirlas).
  6. Mezcla todo bien, asegurándote de que la ricotta y los demás ingredientes se distribuyan uniformemente.
  7. Prueba y ajusta la sal y la pimienta, si es necesario. Si lo deseas, puedes terminar con un poco más de albahaca fresca espolvoreada.
  8. Coloca la pasta en el frigorífico durante al menos 1 hora antes de servirla, para que los sabores se integren bien.

Si prefieres un toque más italiano, puedes añadir mozzarella en dados o sustituir los tomatitos por tomates secos en aceite para un sabor más intenso.

Curiosidades

La pasta fría es un plato versátil y muy apreciado especialmente en verano. Originaria del sur de Italia, se ha extendido en muchas variantes regionales y hoy es popular en todo el mundo como una solución práctica y deliciosa para picnics, buffets o comidas rápidas.