Rollo de Pasta de Hojaldre con Calabacines y Speck

Puedo compartir con vosotros una receta para un delicioso rollo de pasta de hojaldre con calabacines y speck, una receta simple y sabrosa que puede servirse como aperitivo o como plato principal. Aquí os explico cómo prepararlo:

Ingredientes

  • 1 hoja rectangular de pasta de hojaldre
  • 2-3 calabacines medianos
  • 100 g de speck en lonchas
  • 100 g de queso para untar o ricotta
  • Sal y pimienta c.s.
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 huevo (para pincelar)

Preparación

  1. Precalienta el horno a 180 °C.
  2. Lava los calabacines y córtalos en láminas finas a lo largo. Puedes usar una mandolina para obtener láminas uniformes.
  3. Calienta un chorrito de aceite en una sartén y asa los calabacines a la plancha durante unos minutos por cada lado hasta que estén tiernos. Sazónalos ligeramente con sal y resérvalos.
  4. Extiende la pasta de hojaldre sobre un papel de horno y unta el queso para untar o la ricotta por encima, dejando un borde de aproximadamente 1 cm en todos los lados.
  5. Distribuye las lonchas de speck sobre el queso.
  6. Coloca los calabacines a la plancha sobre el speck, creando una capa uniforme.
  7. Enrolla la pasta de hojaldre por el lado más largo, asegurándote de mantener el relleno en el interior.
  8. Sella bien los bordes y pinta la superficie del rollo con un huevo batido.
  9. Hornea el rollo de pasta de hojaldre en el horno caliente durante unos 25 minutos o hasta que esté dorado y crujiente.
  10. Una vez cocido, deja enfriar el rollo unos minutos antes de cortarlo en porciones y servirlo.

Consejo: Si quieres añadir un toque de frescura, puedes enriquecer el relleno con algunas hojas de albahaca o menta, que combinan bien con la dulzura de los calabacines y el sabor intenso del speck.

Curiosidades

El speck es un producto típico del Alto Adigio; es un jamón ahumado curado que, con su sabor característico, aporta a los platos un gusto único e inconfundible. Esta mezcla de sabores entre calabacines, queso cremoso y speck es un ejemplo perfecto de cómo la cocina italiana puede crear armonía incluso con ingredientes simples.