Rustici de jamón y queso

Los rustici de jamón y queso son un capricho típico de la gastronomía italiana, especialmente del Sur, difundidos como aperitivos en las pizzerías o rosticerías. Son pequeños bocados de masa de hojaldre rellenos de jamón cocido y mozzarella, con un corazón suave y fundente, envueltos en una corteza crujiente y dorada. Es un plato perfecto para un aperitivo o un buffet.

Ingredientes

  • 1 rollo de masa de hojaldre rectangular
  • 100 g de jamón cocido en lonchas
  • 100 g de mozzarella (u otro queso de pasta hilada)
  • 1 huevo (para pincelar)
  • Semillas de sésamo o de amapola (opcionales, para decorar)

Preparación

  1. Precalienta el horno a 200 °C.
  2. Estira la masa de hojaldre y córtala en cuadrados o rectángulos de igual tamaño.
  3. Escurre la mozzarella y córtala en trocitos pequeños.
  4. Coloca un trozo de jamón cocido y algunos trocitos de mozzarella sobre la mitad de los cuadrados de masa de hojaldre.
  5. Cubre con el otro trozo de masa de hojaldre y presiona los bordes para sellarlos bien. Puedes usar un tenedor para crear un efecto decorativo a lo largo de los bordes.
  6. Bate el huevo en un bol y pinta la superficie de los rustici. Esto les ayudará a dorarse en el horno.
  7. Si lo deseas, puedes espolvorear los rustici con semillas de sésamo o de amapola para añadir crocancia y sabor.
  8. Coloca los rustici en una bandeja forrada con papel de horno.
  9. Hornea durante unos 15-20 minutos o hasta que los rustici estén dorados e hinchados.
  10. Saca los rustici del horno y déjalos enfriar ligeramente antes de servirlos.

Los rustici son mejores si se sirven calientes, para apreciar su crocancia exterior y el corazón fundente. Recuerda dejar que la mozzarella escurra bien antes de usarla, para evitar que suelte demasiado líquido durante la cocción.

Curiosidades

Los rustici forman parte de la tradición de comida callejera en muchas ciudades del sur de Italia, como por ejemplo en Nápoles, donde son imprescindibles en las rosticerías y bares, especialmente para alimentar rápidamente a estudiantes y trabajadores durante la pausa del almuerzo. El arte de prepararlos se transmite a menudo y refleja el cariño por la convivialidad y el compartir típicos de la cultura italiana.