Tortillas de calabacín

Las tortillas de calabacín son una excelente variante vegetal de las clásicas tortillas de maíz o de harina de trigo. Aquí te propongo una versión que podría integrarse en una cocina con tendencia italiana.

Ingredientes

  • 2 calabacines grandes
  • 1 huevo (o 2 claras de huevo para una versión más ligera)
  • 70g de harina (00, integral o de espelta, según las preferencias)
  • 40g de parmesano rallado (u otro queso al gusto)
  • Sal c.s.
  • Pimienta c.s. (opcional)
  • Aceite de oliva virgen extra o aceite para freír (según el modo de cocción elegido)
  • Especias al gusto (ej. albahaca, menta, orégano)

Preparación

  1. Lava los calabacines y rállalos con un rallador de agujeros grandes.
  2. Exprime los calabacines rallados para eliminar el exceso de agua. Este paso es muy importante para obtener una tortilla que no quede demasiado húmeda.
  3. En un bol, mezcla los calabacines rallados con el huevo, la harina y el queso rallado hasta obtener una mezcla homogénea. Condimenta con sal y pimienta y añade las especias elegidas.
  4. Calienta una sartén antiadherente y úntala ligeramente con aceite de oliva. Vierte un poco de la masa en la sartén caliente y distribúyela para formar un disco plano del tamaño que prefieras (se recomienda unos 6 mm de grosor).
  5. Cocina la tortilla por un lado hasta que se dore y luego dale la vuelta para cocinar también el otro lado. Repite hasta agotar la masa.
  6. Deja enfriar las tortillas en un plato y úsalas como prefieras: pueden servirse como acompañamiento, base para tacos vegetarianos, o incluso comerse solas.

En alternativa, se puede cocinar la masa en el horno precalentado a 180 °C sobre una bandeja cubierta con papel de horno, hasta que las tortillas estén doradas y crujientes.

Curiosidades

Aunque la tortilla es originaria de América, esta versión con calabacín es una buena forma de integrar un ingrediente típico del huerto italiano, a menudo utilizado también en platos como la tortilla o como guarnición. Los calabacines hacen que la tortilla quede suave por dentro y crujiente por fuera, perfecta para una comida ligera pero satisfactoria.