Turrón con obleas

El turrón con obleas es una variación golosa del turrón clásico, que añade un contraste agradable de texturas gracias a la adición de obleas crujientes. A continuación te explicamos cómo preparar este delicioso dulce.

Ingredientes

  • 300 g de chocolate negro
  • 100 g de chocolate con leche
  • 200 g de avellanas tostadas
  • 100 g de miel milflores
  • 30 g de mantequilla
  • 200 g de obleas de avellana (o obleas simples)
  • una pizca de sal

Preparación

  1. Empieza tostando las avellanas en el horno a 160 grados durante unos 10 minutos, luego déjalas enfriar y retira la piel frotándolas entre las manos.
  2. Derrite al baño María el chocolate negro y el chocolate con leche cortados en trocitos, luego añade la mantequilla y la miel, removiendo hasta obtener una mezcla homogénea. Añade una pizca de sal para realzar el sabor.
  3. Pica las avellanas de forma gruesa y añádelas al chocolate derretido.
  4. Prepara un molde de plumcake forrándolo con papel de horno (también puedes usar un recipiente de aluminio desechable).
  5. Vierte una primera capa de chocolate y avellanas en el molde y luego coloca una capa de obleas. Continúa alternando las capas hasta agotar los ingredientes, terminando con el chocolate.
  6. Deja enfriar el turrón con obleas durante unas horas; es mejor dejarlo reposar en el frigorífico toda la noche para que el chocolate se solidifique bien.
  7. Una vez que el turrón esté bien frío, extráelo del molde y córtalo en rebanadas para servirlo.

Curiosidades

El turrón, en general, es un dulce muy antiguo que se remonta al menos a la época de los romanos, famoso en varias partes de Italia y a menudo protagonista durante las festividades, especialmente en Navidad. El turrón con obleas es una versión moderna que juega con la incorporación de elementos crujientes dentro de la suavidad del chocolate y las avellanas.

Si no dispones de obleas de avellana, puedes usar obleas de chocolate o las neutras, según tu gusto. Para una versión más ligera, algunas variantes incluyen el uso de chocolate más amargo o la reducción de la cantidad de mantequilla y miel. Lo importante es mantener la alternancia entre la cremosidad del chocolate y la textura crujiente de las obleas, que hace que este dulce sea tan especial.