Fregola con brócoli romanesco

La fregola con brócoli romanesco es un plato que une la tradición sarda de la fregola con el sabor delicado del brócoli romanesco, verdura típica del centro de Italia.

Ingredientes

  • 320 g de fregola sarda
  • 1 brócoli romanesco mediano
  • 2 dientes de ajo
  • 400 ml de caldo vegetal o de pollo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Guindilla (al gusto)
  • Sal c.s.
  • Pecorino romano rallado (opcional)

Preparación

  1. Tome el brócoli romanesco y divídalo en ramitos, lávelo cuidadosamente bajo el chorro de agua y déjelo a un lado.
  2. Caliente dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia y añada los dientes de ajo machacados. Si le gusta lo picante, puede añadir también guindilla.
  3. Cuando el ajo haya tomado color, añada los ramitos de brócoli romanesco y saltéelos a fuego medio durante unos minutos, luego baje el fuego y cúbralos con una tapa, dejando cocer hasta que los ramitos estén tiernos pero aún crujientes, aproximadamente 5-10 minutos. Retire el ajo si lo prefiere.
  4. Mientras tanto, lleve a ebullición el caldo vegetal o de pollo en otra olla. Cuando el caldo hierva, añada la fregola y déjela cocer siguiendo los tiempos indicados en el envase (normalmente entre 10 y 20 minutos), removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo.
  5. Una vez que la fregola esté cocida al dente, añádala en la sartén con los brócolis romanescos y mezcle bien para que se impregnen de sabor.
  6. Si es necesario, rectifique de sal y añada un poco de caldo si la fregola quedara demasiado seca. Deje cocer todo junto otros 2-3 minutos para que los sabores se integren bien.
  7. Sirva la fregola con brócoli romanesco caliente espolvoreándola con pecorino romano rallado si lo desea y un chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo.

Curiosidades

La fregola, típica de Cerdeña, es conocida por su forma redondeada y su particular textura rugosa. Se obtiene amasando sémola de trigo duro con agua y tostando posteriormente los pequeños granos formados en el horno. Su uso en este plato crea un agradable contraste con la suavidad de los ramitos de brócoli romanesco.