Lasaña con porcini, calabaza y gorgonzola

He aquí una receta italiana para unas deliciosas lasañas con porcini, calabaza y gorgonzola, un plato que combina la dulzura de la calabaza con el sabor intenso de las setas porcini y la cremosidad del gorgonzola.

Ingredientes

  • 250 g de lasaña al huevo (precocida o para cocinar en el horno)
  • 500 g de calabaza limpia y cortada en cubitos
  • 300 g de setas porcini frescas o rehidratadas
  • 200 g de gorgonzola dulce
  • 500 ml de bechamel
  • 1 diente de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta c.s.
  • Parmigiano rallado para gratinar
  • Mantequilla c.s.

Preparación

  1. Comienza con la calabaza: en una sartén calienta un chorrito de aceite con un diente de ajo entero y añade la calabaza. Deja cocer a fuego medio-bajo hasta que la calabaza se ablande. Rectifica de sal y pimienta y reserva.

  2. Mientras tanto, limpia las setas porcini, córtalas en láminas y cuécelas en sartén con un chorrito de aceite y una pizca de sal hasta que suelten toda su agua y se doren ligeramente.

  3. En un bol desmenuza el gorgonzola y mézclalo con un poco de bechamel hasta obtener una crema suave y uniforme.

  4. Prepara una fuente para lasañas untándola ligeramente con mantequilla. Haz una primera capa de lasaña, luego añade una capa de calabaza, otra de porcini y espolvorea con la crema de gorgonzola y bechamel. Continúa superponiendo las capas hasta agotar los ingredientes.

  5. Completa la última capa con la bechamel restante y una generosa espolvoreada de parmigiano rallado. Añade algunos trocitos de mantequilla sobre la superficie.

  6. Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante unos 30-40 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y crujiente.

  7. Deja reposar las lasañas unos minutos antes de servir para que se compacten y sean más fáciles de cortar.

Este plato reúne algunos de los mejores sabores otoñales y marida perfectamente con una copa de vino blanco con cuerpo o un tinto joven y afrutado.

También es posible añadir un toque de perejil picado o de nuez moscada a la bechamel para aportar más aroma. Si prefieres una versión sin carne, asegúrate de que los porcini sean de calidad y que el gorgonzola esté bien curado para mantener la intensidad de sabores. ¡Buen provecho!