Pasta a la ortolana

La pasta a la ortolana es un plato delicado, colorido y saludable, rico en verduras de temporada que aportan frescura y sabor al plato. Aquí te explicamos cómo prepararla:

Ingredientes

  • 320 g de pasta (penne, rigatoni u otro formato a gusto)
  • 1 calabacín
  • 1 berenjena pequeña
  • 1 pimiento
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 tomates maduros o tomates pelados en lata
  • 2 dientes de ajo
  • Albahaca fresca c.n.
  • Sal y pimienta c.n.
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Parmigiano rallado o pecorino (opcional)

Preparación

  1. Comienza lavando y cortando el calabacín, la berenjena y el pimiento en cubitos, la zanahoria en rodajas finas y la cebolla en trocitos. Pela el ajo.

  2. En una sartén grande, calienta un chorrito de aceite de oliva virgen extra y sofríe el ajo y la cebolla hasta que estén dorados.

  3. Añade las berenjenas y las zanahorias, déjalas cocer unos minutos, luego incorpora calabacines y pimientos. Cocina las verduras hasta que estén tiernas pero aún crujientes.

  4. Mientras tanto, si utilizas tomates frescos, córtalos en cubitos; de lo contrario, escurre los tomates pelados. Añade los tomates a las verduras en la sartén.

  5. Salpimienta y deja cocer a fuego medio-bajo durante unos 10-15 minutos, hasta que la salsa se haya espesado un poco.

  6. Cocina la pasta en abundante agua con sal siguiendo las indicaciones del tiempo de cocción que figuran en el paquete para obtener una pasta al dente.

  7. Escurre la pasta y viértela en la sartén con la salsa de verduras. Mezcla bien para integrar los ingredientes.

  8. Sirve la pasta a la ortolana caliente, adornada con hojas de albahaca fresca y, si lo deseas, una pizca de parmigiano o pecorino rallado.

Curiosidades

La pasta a la ortolana toma su nombre de las hortalizas que constituyen el corazón de la receta. Es un plato que se adapta bien a las distintas estaciones: puedes utilizar verduras de verano como berenjenas y calabacines o verduras de invierno como calabaza y coliflor. Este plato es también una excelente forma de aprovechar las verduras que tienes en el frigorífico, reduciendo los desperdicios. Además, es fácilmente personalizable según los propios gustos o necesidades alimentarias.