Penne gratinadas al tomate y ricotta salada

Las penne gratinadas al tomate y ricotta salada son un plato simple pero muy sabroso, ideal para una comida sustanciosa. Aquí está la receta:

Ingredientes

  • 350 g de penne rigate
  • 700 ml de passata de tomate
  • 1 cebolla pequeña, finamente picada
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta c.s.
  • Una pizca de azúcar (opcional, para equilibrar la acidez del tomate)
  • Albahaca fresca c.s.
  • 200 g de ricotta salada, rallada
  • 100 g de mozzarella, cortada en cubitos
  • 50 g de parmesano rallado

Preparación

  1. Precalienta el horno a 200 °C.

  2. En una sartén grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio y sofríe la cebolla y el ajo hasta que se vuelvan transparentes y aromáticos.

  3. Añade la passata de tomate a la sartén. Condimenta con sal, pimienta y la pizca de azúcar. Deja cocer a fuego lento durante unos 15 minutos, hasta que empiece a reducirse un poco. Añade la albahaca en trozos grandes hacia el final de la cocción.

  4. Mientras tanto, lleva a ebullición una olla grande de agua con sal y cocina las penne hasta una cocción al dente, siguiendo las indicaciones del paquete. Escurre la pasta y resérvala.

  5. En un bol grande, mezcla la pasta con la salsa de tomate cocida y la mozzarella en cubitos, asegurándote de que la pasta esté bien cubierta por la salsa.

  6. Transfiere la mezcla a una bandeja de horno. Espolvorea la superficie con la ricotta salada rallada y el parmesano.

  7. Hornea las penne gratinadas durante unos 20 minutos o hasta que se doren y queden crujientes en la superficie.

  8. Deja que se temple durante unos minutos antes de servir.

Curiosidades

En muchas partes del sur de Italia, la ricotta salada se utiliza para añadir sabor y textura a platos al horno. Su sabor salado contrasta maravillosamente con la dulzura natural del tomate, haciendo que este plato sea simple pero lleno de sabor.

Un consejo: podrías acompañar el plato con un vino tinto ligero, como un Montepulciano d’Abruzzo, que con sus taninos moderados marida bien con la vivacidad del tomate y la salinidad de la ricotta salada.