Ravioli de ortigas con fonduta

Los ravioli de ortigas con fonduta es un plato delicioso que combina el sabor rústico de las ortigas con la cremosidad de la fonduta. A continuación encontrarás los ingredientes y el procedimiento a seguir.

Ingredientes

Para la pasta:

  • 200g de harina “00”
  • 2 huevos grandes
  • Una pizca de sal

Para el relleno de ortigas:

  • 200g de ortigas jóvenes y frescas
  • 100g de ricotta
  • 30g de parmesano rallado
  • Sal y nuez moscada c.s.
  • 1 diente de ajo

Para la fonduta:

  • 150g de queso fontina
  • 50ml de leche
  • 20g de mantequilla
  • Sal y pimienta c.s.

Preparación

  1. Comienza preparando la pasta. Dispón la harina en forma de fuente sobre una tabla, rompe en el centro los huevos y añade una pizca de sal. Amasa hasta obtener una masa lisa y elástica, luego cúbrela con un paño y déjala reposar durante unos 30 minutos.
  2. Para el relleno, limpia las ortigas quitando los tallos y hiérvelas en agua hirviendo durante aproximadamente 1 minuto. Escurre y exprime bien para eliminar el exceso de agua. En una sartén, sofríe ligeramente el ajo en un poco de aceite, añade las ortigas picadas, cocina durante unos minutos y luego deja enfriar.
  3. En un bol, mezcla las ortigas con ricotta, parmesano, sal y un poco de nuez moscada rallada hasta obtener un relleno homogéneo.
  4. Estira la pasta en láminas finas, coloca pequeñas cantidades de relleno separadas entre sí y cubre con otra lámina de pasta. Sella bien los bordes y corta los ravioli utilizando una rueda cortapasta.
  5. Para la fonduta, corta la fontina en trozos y déjala derretir en un cazo con la leche y la mantequilla a fuego bajo, removiendo hasta obtener una crema suave. Condimenta con sal y pimienta al gusto.
  6. Cocina los ravioli en abundante agua salada durante unos 3-4 minutos o hasta que suban a la superficie, luego escúrrelos con delicadeza.
  7. Sirve los ravioli calientes con la fonduta vertida por encima.

Curiosidades

Las ortigas, a pesar de su fama de maleza invasora, se han utilizado durante siglos en la cocina popular en muchas partes del mundo por sus propiedades nutritivas y saludables. Son ricas en vitaminas y minerales y, una vez cocidas, pierden su característico escozor. Este plato es un ejemplo perfecto de cómo las tradiciones culinarias pueden transformar ingredientes simples en verdaderas delicias. ¡Buen provecho!

Ravioli de ortigas con fonduta