Rosti de Calabacines

El Rosti de Calabacines es una variante vegetal del más clásico rosti de patatas, típico de la cocina suiza. En esta versión italiana del plato, los calabacines se convierten en los protagonistas. Es una receta muy sencilla y sabrosa, perfecta como guarnición o como plato único ligero.

Ingredientes

  • 4 calabacines medianos
  • 1 patata grande (opcional, aporta mayor consistencia)
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas de harina (o harina de arroz para una versión sin gluten)
  • Sal y pimienta c.s.
  • Nuez moscada c.s. (opcional)
  • Aceite de oliva virgen extra o mantequilla para engrasar la sartén
  • Parmigiano o pecorino rallado (opcional, para añadir un toque italiano)

Preparación

  1. Lave los calabacines, séquelos y rállalos con un rallador de agujeros grandes. Si decide usar la patata, pélela y rállala también.
  2. Coloque los calabacines (y la patata, si se usa) en un colador, espolvoréelos con un poco de sal y déjelos perder el líquido durante unos 15-20 minutos.
  3. Exprima los calabacines (y la patata) con fuerza para eliminar el exceso de agua. Este paso es importante para obtener un rosti crujiente.
  4. En un bol, bata los huevos y añada los calabacines rallados bien escurridos, la harina, una pizca de sal, pimienta y nuez moscada al gusto. Si lo prefiere, puede añadir también un poco de parmigiano o pecorino rallado para enriquecer el sabor.
  5. Mezcle todo hasta obtener una masa homogénea.
  6. Caliente un chorrito de aceite de oliva virgen extra o un trozo de mantequilla en una sartén antiadherente. Cuando esté caliente, vierta la mezcla formando una capa uniforme, como una tortilla grande.
  7. Cocine el rosti a fuego medio-bajo durante unos 5-7 minutos por cada lado, o hasta que se forme una costra dorada y crujiente.
  8. Cuando esté listo, voltéelo con la ayuda de un plato o una tapa y cocine el otro lado.

Curiosidades

El rosti tradicional es un plato nacional suizo que originalmente se consumía en el desayuno por los campesinos en algunas zonas germanófonas de Suiza. La versión básica se prepara solo con patatas, pero con el tiempo se han desarrollado muchas variantes, entre ellas la de calabacines que se presta bien a modificaciones y añadidos, como la propuesta con un toque de queso italiano rallado.