Tronco de Polenta con Corazón Blando

Puedo proporcionarte una receta para un delicioso tronco de polenta con corazón blando. Es un plato que puede revelarse como un entrante reconfortante o un segundo, con una agradable sorpresa en el interior.

Ingredientes

  • 250 g de polenta instantánea
  • 1 litro de agua
  • Sal c.n.
  • 200 g de queso blando (como taleggio o gorgonzola)
  • 50 g de mantequilla
  • 100 g de queso rallado (como parmesano o pecorino)
  • Pimienta negra c.n.
  • Aceite de oliva virgen extra

Preparación

  1. Lleva el agua a ebullición en una olla grande y sálala al gusto.
  2. Vierte lentamente la polenta, removiendo continuamente para evitar la formación de grumos.
  3. Baja el fuego y continúa cocinando siguiendo las instrucciones de cocción de la polenta instantánea (normalmente unos 5-8 minutos).
  4. Añade la mitad de la mantequilla y el queso rallado a la polenta y remueve hasta que esté bien integrado.
  5. Extiende una hoja de papel de horno y vierte la polenta caliente sobre ella; extiéndela con una cuchara o espátula para formar un rectángulo de aproximadamente 1 cm de grosor.
  6. Déjala enfriar unos minutos y luego distribuye uniformemente el queso blando en el centro de la polenta, dejando libres los bordes.
  7. Con la ayuda del papel de horno, enrolla delicadamente la polenta sobre sí misma, empezando por el lado largo, para formar un tronco que incorpore el queso en el interior.
  8. Derrite la mantequilla restante y unta el tronco de polenta con la mantequilla fundida. Añade un poco de pimienta negra.
  9. Coloca el tronco en una bandeja de horno y cuécelo en horno precalentado a 200 °C durante unos 20 minutos, hasta que la superficie esté ligeramente dorada y crujiente.
  10. Saca el tronco de polenta del horno, déjalo enfriar unos minutos y córtalo en rebanadas antes de servirlo.

Curiosidades

La polenta es un plato muy versátil y tradicionalmente extendido en el norte de Italia. Su uso en la cocina es extremadamente variado, desde preparaciones sencillas cocidas en agua y aliñadas con mantequilla y queso, hasta recetas más elaboradas como esta. El corazón de queso blando hace que este plato sea especialmente apreciado en los días más fríos, ofreciendo confort y sabor en cada bocado.