Ensalada de Arroz Basmati y Salvaje con Verduras

La ensalada de arroz basmati y salvaje con verduras es un plato fresco y colorido, perfecto para el verano o un almuerzo ligero pero nutritivo. Aquí tienes una variante sabrosa con un toque italiano:

Ingredientes

  • 150 g de arroz basmati
  • 50 g de arroz salvaje
  • 1 calabacín
  • 1 zanahoria
  • 1 pimiento rojo
  • 100 g de guisantes frescos o congelados
  • Perejil fresco
  • Albahaca fresca
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Jugo de 1 limón
  • Sal y pimienta c.s.

Preparación

  1. Cocina el arroz basmati y el arroz salvaje en ollas separadas siguiendo las instrucciones del paquete, ya que los tiempos de cocción pueden diferir. Una vez cocidos, escúrrelos y déjalos enfriar en un bol grande.
  2. Mientras tanto, lava y corta en dados el calabacín y el pimiento rojo, y pela y corta en juliana la zanahoria. Si los guisantes son frescos, blanquéalos unos minutos en agua con sal; si son congelados, simplemente descongélalos o cocínalos brevemente.
  3. En una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra, saltea las verduras (excluyendo los guisantes, si ya están cocidos) durante unos minutos, hasta que estén tiernas pero aún crujientes. Aliña con sal y pimienta.
  4. Une las verduras al arroz enfriado, añade los guisantes, el perejil y la albahaca picados y mezcla bien.
  5. Prepara una emulsión sencilla con aceite de oliva virgen extra, jugo de limón, sal y pimienta, y luego aliña la ensalada.
  6. Deja reposar la ensalada de arroz en el frigorífico al menos una hora antes de servirla, para que los sabores se mezclen.

Variaciones: puedes añadir tomates cherry cortados por la mitad, aceitunas taggiasche, o sustituir la albahaca por menta para un toque aún más fresco.

Curiosidad

El arroz salvaje no es realmente arroz, sino las semillas de una planta acuática llamada Zizania. Añade no solo un sabor único sino también una textura interesante al plato, además de ser rico en proteínas y fibras. Esta ensalada de arroz con su mezcla de cereales y verduras es un perfecto ejemplo de cómo la cocina italiana puede abrazar ingredientes no tradicionales e integrarlos en platos clásicos y queridos.