Lasaña blanca con calabacines y gambas

Aquí tienes la receta para preparar unas deliciosas lasañas blancas con calabacines y gambas, un plato que une la dulzura de los calabacines con el sabor delicado de las gambas, en una versión blanca muy cremosa.

Ingredientes

  • 250 g de lasaña al huevo (fresca o seca que requiere precocción)
  • 300 g de gambas peladas
  • 3 calabacines medianos
  • 250 ml de bechamel (puedes prepararla tú o comprarla lista)
  • 1 diente de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto
  • 150 g de mozzarella (o fiordilatte) en cubitos
  • Parmigiano rallado al gusto
  • Perejil picado (opcional, para decorar)

Preparación

  1. Si utilizas lasañas que requieren precocción, cuécelas en abundante agua con sal siguiendo las instrucciones del paquete, luego escúrrelas y colócalas sobre un paño limpio.
  2. Limpia los calabacines y córtalos en rodajas finas o en tiras con un pelador. En una sartén, sofríe el diente de ajo en el aceite, luego retíralo y añade los calabacines. Déjalos cocer hasta que estén tiernos, luego sazona con sal y pimienta y reserva.
  3. En la misma sartén, cocina rápidamente las gambas con un chorrito de aceite, justo el tiempo necesario para que se pongan rosadas. Sálalas ligeramente y resérvalas.
  4. Prepara una fuente de horno untándola ligeramente con aceite o mantequilla. Comienza con una capa de lasaña, luego extiende un poco de bechamel, distribuye calabacines y gambas, algunos cubitos de mozzarella y espolvorea con el Parmigiano.
  5. Añade otra capa de lasaña y repite el procedimiento hasta agotar todos los ingredientes, terminando con bechamel, mozzarella y Parmigiano en la superficie.
  6. Hornea a 180 °C durante unos 20-30 minutos o hasta que la superficie de la lasaña esté bien dorada y crujiente.
  7. Saca del horno y deja reposar unos minutos antes de servir.

Curiosidades

La lasaña blanca es una variante más ligera de la clásica lasaña con ragú. Esta versión es especialmente adecuada para el verano o para quienes prefieren sabores más delicados frente al gusto intenso de la carne. Los calabacines y las gambas aportan frescura y un toque marino al plato, haciéndolo perfecto para una cena especial.

Si quieres, puedes añadir un toque aromático a tu lasaña incluyendo hierbas frescas en la última capa o en la bechamel, como albahaca o eneldo, que combinan muy bien con las gambas.