Risotto con calabaza, castañas y gorgonzola

Puedo proporcionarte la receta para un delicioso risotto con calabaza, castañas y gorgonzola, que es un queso azul similar al zola. Es un plato otoñal que encierra los sabores y colores de la estación.

Ingredientes

  • 320 g de arroz para risottos (Carnaroli o Arborio)
  • 400 g de calabaza limpia y cortada en cubitos
  • 150 g de castañas ya cocidas y peladas
  • 100 g de gorgonzola
  • 1 litro de caldo vegetal aproximadamente
  • 1 cebolla pequeña
  • 50 g de mantequilla
  • 100 ml de vino blanco seco
  • parmesano rallado (a gusto)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta c.s.

Preparación

  1. Comienza preparando el caldo vegetal y manteniéndolo caliente en un hornillo.
  2. En una sartén grande, sofríe la cebolla picada finamente en un hilo de aceite de oliva virgen extra hasta que se vuelva transparente.
  3. Añade los cubitos de calabaza y déjalos dorar unos minutos, luego incorpora el arroz y tuéstalo hasta que los granos se vuelvan ligeramente translúcidos.
  4. Desglasa el arroz con el vino blanco y deja evaporar el alcohol.
  5. Continúa la cocción del risotto añadiendo poco a poco el caldo, un cucharón a la vez, esperando a que el arroz absorba el líquido antes de añadir más. Ajusta de sal y pimienta.
  6. Mientras tanto, si las castañas no están ya cocidas y peladas, haz un corte, hiérvelas en agua hasta que estén tiernas y luego pélalas.
  7. A mitad de cocción del arroz, añade las castañas al risotto.
  8. Cuando el arroz esté casi cocido pero aún al dente, incorpora el gorgonzola cortado en cubitos pequeños y deja que se funda removiendo de vez en cuando.
  9. Retira el risotto del fuego, añade la mantequilla y una generosa cantidad de parmesano rallado para emulsionar. Cubre con una tapa y deja reposar unos minutos.
  10. Sirve caliente, con un molido de pimienta fresca si se desea.

Curiosidades

El risotto con calabaza, castañas y gorgonzola es un plato que une dulzor, sabores terrosos y una nota picante aportada por el queso azul. El gorgonzola, que toma el nombre de la homónima localidad lombarda, puede variar en intensidad de sabor según se elija la versión dulce o picante, permitiendo así personalizar el plato según los propios gustos.

¡Buen provecho!