Risotto de peras y Tête de Moine

El risotto con peras y Tête de Moine es un plato refinado y delicado que combina la dulzura de las peras con el sabor particular del Tête de Moine, un queso suizo de pasta dura. A continuación, te explicamos cómo prepararlo:

Ingredientes

  • 320 g de arroz para risottos (como Arborio, Carnaroli o Vialone Nano)
  • 1 pera madura pero firme
  • 80 g de Tête de Moine, cortado en láminas finas
  • 1 chalota
  • 1 litro de caldo vegetal o de pollo, caliente
  • 100 ml de vino blanco seco
  • 30 g de mantequilla
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • (Opcional) Cebollino o perejil picado para decorar

Preparación

  1. Pique finamente la chalota y sofríala en una olla con un chorrito de aceite de oliva virgen extra hasta que se vuelva transparente.

  2. Añada el arroz y tuéstelo durante un par de minutos, removiendo constantemente, hasta que adquiera un tono ligeramente translúcido.

  3. Vierta el vino blanco y deje que se evapore a fuego medio.

  4. Comience a añadir el caldo caliente, un cucharón a la vez, esperando a que el arroz absorba el líquido antes de añadir más. Remueva regularmente para evitar que el arroz se pegue.

  5. Mientras tanto, pele la pera y córtela en cubitos pequeños.

  6. A mitad de cocción del arroz (después de unos 8-10 minutos), añada los cubitos de pera.

  7. Continúe añadiendo caldo y removiendo, hasta que el arroz esté cocido pero aún al dente (aproximadamente 16-18 minutos en total).

  8. Cuando el arroz esté casi listo, rectifique de sal y pimienta, e incorpore la mantequilla para emulsionar.

  9. Apague el fuego y añada las láminas de Tête de Moine, removiendo con delicadeza para que se fundan en el arroz caliente.

  10. Tape y deje reposar el risotto un minuto antes de servir.

  11. Sirva decorando con cebollino o perejil picado si lo desea, para un toque de color y frescura.

Curiosidades

El Tête de Moine, que significa “cabeza de monje”, es un queso con una larga historia que, según se dice, fue elaborado por primera vez por los monjes de la Abadía de Bellelay en Suiza ya en el siglo XII. La presentación tradicional de este queso es en forma de rosetas, obtenidas con un cortador especial llamado girolle que corta el queso en finas láminas, realzando sus sabores y textura.

Risotto de peras y Tête de Moine