Sopa frantoiana

La sopa frantoiana es un plato tradicional toscano, típicamente preparado durante la temporada de las aceitunas cuando los molinos (los lugares donde las aceitunas se prensan para obtener el aceite) están en plena actividad. Es una sopa rústica y nutritiva que celebra los sabores del otoño.

Ingredientes

  • 300 g de col negra (kale)
  • 300 g de col de Saboya
  • 300 g de acelga
  • 2 zanahorias
  • 1 tallo de apio
  • 1 cebolla
  • 1 patata grande
  • 400 g de judías cannellini (mitad hervidas, mitad pasadas)
  • 1 diente de ajo
  • Romero c.n.
  • 1 chile (opcional)
  • Rebanadas de pan toscano seco
  • Aceite de oliva virgen extra (preferiblemente recién prensado)
  • Sal y pimienta c.n.

Preparación

  1. Limpiar todas las verduras y cortarlas en trozos pequeños o en tiras. Picar finamente la cebolla.
  2. Calentar el aceite de oliva virgen extra en una olla grande y sofreír la cebolla con ajo, romero y chile si se desea un poco de picante.
  3. Añadir las zanahorias y el apio y cocinar durante unos minutos.
  4. Añadir las coles y la acelga, mezclando bien para que todo se impregne con el sofrito.
  5. Incorporar las judías hervidas enteras y el puré de judías.
  6. Verter agua caliente para cubrir todo y añadir la patata en dados.
  7. Llevar la sopa a ebullición, luego bajar el fuego y dejar cocer a fuego lento durante aproximadamente 1 hora hasta que las verduras estén tiernas. Ajustar de sal y pimienta.
  8. Mientras tanto, tostar las rebanadas de pan toscano seco.
  9. Servir la sopa caliente colocando una rebanada de pan tostado en el fondo del plato y vertiendo la sopa encima.
  10. Completar con un generoso chorrito de aceite de oliva virgen extra crudo (aceite nuevo si es posible) y una pizca de pimienta negra.

La magia de este plato reside en la simplicidad de los ingredientes de temporada y del aceite de oliva virgen extra fresco, el indiscutible protagonista que confiere esa nota final inconfundible y deliciosa. Es costumbre preparar la sopa frantoiana con el aceite nuevo, el recién producido, que tiene ese sabor afrutado y ligeramente picante típico del aceite de oliva virgen extra de primera prensada.